Sánchez-Fernández, D., Mañas-Jordá, S., García-Meseguer, A. J., Acosta, R., Ariño, A., Baquero, E., Bartomeus, I., de Biurrun, G., Bonada, N., Galicia, D., García-Barros, E., García-París, M., García-Roselló, E., Gil-Tapetado, D., González, M., Jurado-Angulo, P., López-Rodríguez, M. J., Martínez, J., Millán, A., … Lobo, J. M. (2026). Priority areas for arthropod conservation in the Iberian Peninsula and Balearic Islands: Insights from a multi-taxon distributional database. Insect Conservation and Diversity, 19(4), 757–768. https://doi.org/10.1111/icad.70060
Una pequeña parte del territorio concentra más de la mitad de la diversidad de artrópodos de la Península Ibérica
El estudio tiene como objetivo identificar los principales puntos calientes de biodiversidad de artrópodos de la Península Ibérica y las Islas Baleares y delimitar las áreas que deberían tener una prioridad especial para su conservación.
La investigación también evalúa hasta qué punto la red Natura 2000 cubre estas áreas de gran diversidad y permite detectar posibles huecos de protección que puedan ser relevantes para la planificación de la conservación de los artrópodos.
Área de estudio: Península Ibérica e Islas Baleares.
Los investigadores integraron una base de datos con 416.427 registros de distribución correspondientes a 6.231 especies y subespecies de artrópodos, agrupadas en 13 grupos taxonómicos. Los datos proceden principalmente de colecciones de museos, literatura taxonómica y bases de datos revisadas por expertos. Se excluyeron los registros con información espacial imprecisa o incertidumbre taxonómica.
El análisis se realizó sobre una malla de celdas de 100 km² (10 × 10 km) que cubría la Península Ibérica y las Islas Baleares. Para cada uno de los 13 grupos se elaboraron mapas de riqueza de especias y se seleccionaron como puntos calientes el 1% de las celdas con más especies. En caso de empate, se dio prioridad a las celdas con mayor proporción de especies raras.
Posteriormente, se analizó el grado de coincidencia entre los puntos calientes de los distintos grupos. Se definieron como Áreas Prioritarias para los Artrópodos Ibéricos (PAIA) las celdas que eran puntos calientes para al menos tres grupos taxonómicos.
Por último, se comparó la localización de estas áreas con la red Natura 2000 mediante sistemas de información geográfica. Las celdas PAIA se clasificaron como protegidas cuando más del 50% de su superficie coincidía con Natura 2000, parcialmente representadas cuando la coincidencia era del 1 al 50%, y fuera de la red cuando era inferior al 1%.
El estudio identifica 40 áreas prioritarias para la conservación de los artrópodos, que en conjunto representan sólo el 0,6% del territorio analizado, pero concentran 3.416 especies, el 55% del total de especies consideradas. Las áreas se localizan principalmente en grandes sistemas montañosos, como los Pirineos, la cordillera Cantábrica, el Sistema Central y el Sistema Bético.
Sin embargo, la coincidencia entre los puntos calientes de los diferentes grupos taxonómicos es baja. De las 626 celdas identificadas como puntos calientes para al menos un grupo, sólo 126 lo son para dos o más grupos y 40 para tres o más. Sólo una celda es un punto caliente para siete de los 13 grupos estudiados. Se encuentra en el Parque Nacional de Sierra Nevada y contiene registros de 680 especies.
Esta baja coincidencia muestra que los diferentes grupos de artrópodos presentan patrones de distribución muy específicos. Por tanto, la selección de áreas de conservación basada en un único grupo taxonómico no permite necesariamente representar adecuadamente la diversidad de artrópodos en su conjunto.
Las áreas prioritarias se concentran sobre todo en zonas montañosas, entre las que destacan los Pirineos, la cordillera Cantábrica, el Sistema Central, Sierra Nevada y otros sectores del Sistema Bético. También se incluye el Montseny, en Barcelona. No se identificó ninguna de las 40 áreas prioritarias en las Islas Baleares.
Por lo que respecta a Natura 2000, las áreas prioritarias presentan una cobertura media del 65,1%. Entre las 40 celdas prioritarias, 27 (67,5%) están protegidas, 9 (22,5%) tienen una representación parcial y 4 (10%) se encuentran fuera de la red.
Las cuatro celdas completamente fuera de Natura 2000 se ubican en zonas urbanas cercanas a Madrid y Coimbra. También se han detectado áreas parcialmente protegidas en zonas naturales, entre las que se encuentran sectores de los Pirineos, como la Vall d'Aran y los alrededores de Andorra, así como Sierra de la Plata, en Tarifa.
El estudio señala que la buena cobertura de las áreas prioritarias para Natura 2000 es, en gran medida, casual, ya que los artrópodos no han sido incorporados explícitamente como componente central en la designación de la red.
El estudio muestra que una superficie muy reducida puede concentrar una proporción muy elevada de la diversidad de artrópodos, proporcionando una primera base espacial integrada para orientar su conservación a escala peninsular.
Los resultados también ponen de manifiesto que no es suficiente con utilizar un único grupo de artrópodos como indicador de su diversidad global. Las diferencias en los requerimientos ecológicos, la capacidad de dispersión y la historia biogeográfica de los grupos hacen necesario adoptar enfoques que integren varios taxones cuando se definen prioridades de conservación.
Para la gestión del territorio, las 40 áreas identificadas constituyen una referencia para concentrar esfuerzos de conservación y para revisar cómo se gestionan los espacios de Natura 2000 que coinciden con estos puntos de gran diversidad. El trabajo sugiere que, más que limitarse a ampliar la red de espacios protegidos, es especialmente importante integrar explícitamente a los artrópodos en los planes de gestión de los espacios Natura 2000 existentes.
Sin embargo, los autores advierten que las prioridades identificadas no representan necesariamente todas las áreas de mayor valor para los artrópodos. Los inventarios son incompletos, el esfuerzo de muestreo varía entre grupos y el análisis se basa en una resolución espacial de 10×10 km. Además, la riqueza de especies es sólo una de las posibles dimensiones de la biodiversidad: criterios como la rareza, la endemicidad o la singularidad de los hábitats podrían identificar otras áreas prioritarias.
Por eso, los resultados ofrecen sobre todo una base sólida para orientar la planificación, que puede complementarse con información más detallada a escala de especie, datos de distribución más finos y proyecciones de los efectos del cambio climático.