¿Más verde o mejor verde? Criterios para una infraestructura urbana eficiente y equitativa
Orientar la planificación, evaluación e implementación de soluciones basadas en la naturaleza (SbN) e infraestructuras verdes en las ciudades, integrando criterios de multifuncionalidad, equidad y capacidad de adaptación.
A partir de los conocimientos generados por el proyecto URBAG y de diversos casos de estudio, se propone un marco para que profesionales técnicos, planificadores y responsables municipales puedan identificar dónde, cómo y con qué criterios conviene implementar estas soluciones, teniendo en cuenta tanto los beneficios como los posibles impactos no deseados.
La guía sintetiza diferentes marcos conceptuales y metodológicos desarrollados y aplicados en distintos contextos urbanos, principalmente en Barcelona y el Área Metropolitana de Barcelona, Oslo y Rotterdam.
El enfoque combina:
- el análisis del riesgo, la exposición y la vulnerabilidad
- el marco de sistemas sociales, ecológicos y tecnológicos (SETS)
- el análisis multicriterio (MCDA) para comparar escenarios y priorizar actuaciones
- metodologías participativas para incorporar las prioridades de los distintos actores
- análisis espaciales para identificar las zonas donde las SbN pueden ser más necesarias o efectivas
- y, en algunos casos, la evaluación de los impactos más allá de la escala local mediante el análisis de ciclo de vida y los límites planetarios.
La guía complementa estos marcos con casos prácticos sobre pasillos verdes, agricultura urbana y periurbana, cubiertas verdes, gestión de las aguas pluviales e infraestructura verde para mejorar la calidad del aire y el confort térmico.
La guía muestra que no existe una solución basada en la naturaleza óptima para todas las situaciones. Su efectividad depende fuertemente del lugar en el que se implementa, del problema que se quiere resolver y de las características sociales, ecológicas y tecnológicas del territorio.
- Uno de los principales criterios es priorizar las zonas con mayor vulnerabilidad. Los beneficios de la infraestructura verde pueden ser mayores cuando las actuaciones se concentran en barrios especialmente expuestos al calor, las inundaciones, la carencia de espacios verdes u otros riesgos ambientales, especialmente cuando coinciden con situaciones de vulnerabilidad social.
- La guía también destaca que las SbN son multifuncionales. Una misma actuación puede contribuir simultáneamente a regular la temperatura, gestionar el agua de lluvia, favorecer la biodiversidad, generar espacios recreativos o mejorar el bienestar. Por eso, evaluar una intervención sólo según una función puede dar una visión incompleta de su valor.
- Asimismo, esta multifuncionalidad implica la existencia de compromisos y posibles efectos no deseados. Por ejemplo, ampliar la agricultura urbana puede incrementar la producción local de alimentos, pero generar presiones sobre la biodiversidad en determinadas zonas; las cubiertas verdes pueden aportar beneficios locales pero tener impactos ambientales asociados a los materiales y su ciclo de vida; y determinadas especies vegetales pueden contribuir a reducir algunos contaminantes, pero favorecer indirectamente la formación de ozono.
- Los casos analizados muestran también la importancia de la distribución espacial de las intervenciones. En muchos casos, priorizar las SbN donde coinciden una elevada vulnerabilidad y una elevada viabilidad puede resultar más efectivo que aumentar indiscriminadamente la superficie verde.
- Por último, la participación de los diferentes actores permite incorporar conocimiento local, detectar necesidades que pueden pasar desapercibidas en los análisis técnicos y hacer más transparente la priorización de criterios y alternativas.
La guía URBAG propone pasar de una planificación centrada simplemente en aumentar la cantidad de espacio verde a una planificación estratégica basada en dónde es más necesario, qué funciones debe cumplir y qué efectos puede generar.
Para los profesionales de la gestión urbana y territorial, esto implica integrar desde el inicio las dimensiones sociales, ecológicas y tecnológicas, identificar las zonas de mayor vulnerabilidad, valorar la viabilidad de las diferentes alternativas y considerar tanto las sinergias como los posibles conflictos entre objetivos.
En un contexto de intensificación de los impactos del cambio climático, la principal aportación de la guía es mostrar que una infraestructura verde efectiva no es necesariamente la que ocupa mayor superficie, sino la que mejor responde a las necesidades específicas del territorio y aporta diversos beneficios sin generar nuevas vulnerabilidades.