Referencia

Butlletí de la Institució Catalana d’Història Natural, 83: 159-174.

Autoras/es

Josep M. Ninot & Empar Carrillo

Ficha elaborada por

Los matorrales de enebro y sabina son hábitats clave que promueven una alta biodiversidad en paisajes pirenaicos

Sin votos (todavía)
Comunitats de Juniperus
2019
Objetivos

Mostrar el interés ecológico, paisajístico y de conservación de los matorrales postrados de Juniperus communis subsp. nana, de J. communis var. intermedia y de J. sabina en los Pirineos

Métodos básicos

Área de estudio: Pirineos catalanes, en las estratos montano y subalpino. En estos paisajes, frecuentan manchas de matorrales bajos de Juniperus, reptantes o difusos, que se disponen como manchas dentro de los prados de pasto. Estas manchas pueden ocupar desde superficies muy pequeñas hasta extensiones notables y a menudo forman parte de paisajes en transición, resultado de la disminución de las prácticas ganaderas en las últimas décadas.

A través de proyectos de cartografía e inventarios fitosociológicos, se ha caracterizado la composición, estructura, distribución y extensión de estos matorrales, que corresponden a Hábitats de Interés Comunitario (HIC) escasamente documentados hasta ahora.

Resultados principales

Diversidad y estructura de comunidades

Se han descrito y caracterizado formalmente tres tipos de matorrales postrados de Juniperus:

  • Matorrales de Juniperus communis var. intermedia (Helleboro occidentalis–Juniperetum intermediae): Son matorrales difusos, que pueden alcanzar una cierta altura (hasta 1 metro o más). Incluyen algunas especies de flora forestal y se encuentran en prados del piso altimontano y la parte baja del subalpino. Tienen una amplia distribución en los Pirineos catalanes y Andorra.
  • Matorrales de J. communis subsp. nana (Cytiso–Arctostaphyletum juniperetosum nanae): Forman matorrales reptantes, muy bajos (1–2 palmos), incluyendo otros subarbustos de alta montaña como Arctostaphylos uva-ursi. Ocupan laderas rocosas y solanas del piso subalpino y de la parte baja del alpino.
  • Matorrales de J. sabina (Roso siculae–Juniperetum sabinae): Son mucho más localizadas. Sólo abundan en la vall d’Espot y alrededores, y aparecen puntualmente en otras localidades pirenaicas. Forman manchas de dimensiones a menudo más grandes y antiguas.

Las tres comunidades tienen una composición florística pobre y poco específica a nivel local, debido a la fuerte dominancia de Juniperus y a su escasa especificidad ecológica (ocupan ambientes muy diversos y con poco filtrado por el tipo de sustrato o cobertura). Esta falta de definición ha dificultado, hasta ahora, su caracterización botánica y su tipificación como inventarios detallados.

Imagen
Expansión Juniperus

Interés ecológico y de conservación:

  • Tanto los matorrales de Juniperus sabina como los de J. communis var. intermedia denotan su carácter invasor de antiguos prados, si bien esta dinámica es bastante más activa en el enebro (que forma manchas de tamaño diverso, muchas relativamente pequeñas) que en la sabina (que forma manchas generalmente más grandes o antiguas).
  • Por otro lado, todos se encuentran en paisajes de potencialidad forestal, por lo que con mayor o menor rapidez son colonizados por árboles como Pinus sylvestris, que reducen su vitalidad y los desplazan.
  • La distribución pirenaica mucho más restringida de la sabina, junto a su capacidad colonizadora inferior sitúan en una situación de mucha más debilidad a las sabinosas que a las enebroides, si bien algunas de ellas siempre deberán persistir al menos en algunos relieves rocosos, poco aptos para el bosque.
  • En cuanto a las enebroides de J. communis subsp. nana, aunque también amenazadas por la forestación espontánea, muestran una distribución amplia en la alta montaña pirenaica, donde pueden persistir como comunidades permanentes en lugares rocosos.

En todos los casos, estas comunidades de Juniperus implican una notable diversidad estructural, ya que forman manchas irregulares conviviendo con prados de diversa índole, superficies rocosas y bosques. Diferentes estudios avalan que, a pesar de la relativa pobreza florística, enebrosas y sabinares promueven una elevada biodiversidad asociada, como la referida a pájaros, otros pequeños vertebrados, invertebrados y hongos. Es por eso, y porque se trata de Hábitats de Interés Comunitario, que hay que estar atentos a su dinámica, principalmente en el caso de las sabinosas, por su distribución muy restringida (deben ocupar sólo entre 1 y 1,5 ha en total).

Conclusiones

Las comunidades subarbustivas pirenaicas de enebro y sabina son modestas en composición vegetal, pero de un valor ecológico y estructural muy relevante a nivel de paisaje. Promueven una notable biodiversidad asociada (edáfica, y de meso- y microfauna) ya que suelen actuar como conectores y generadores de complejidad entre prados, rocallas y bosques.

Su dinámica dual –de expansión sobre pastos abandonados y de regresión por forestación espontánea–, junto con su carácter de Hábitats de Interés Comunitario, las hace ecosistemas prioritarios para el seguimiento y la gestión adaptativa, especialmente en el caso de las sabinosas, por su gran rareza y vulnerabilidad.