Cano-Rocabayera, O., Bonilla, Y. Y., Salvadó, H., Garcia-Bargalló, M., Sobhy, I. S., Berry, C., Vilà, M., Sabater, F., Aranda, C., & Maceda-Veiga, A. (2026). Invasive plant-induced shifts in water chemistry and microeukaryotes enhance mosquito development. NeoBiota, 106, 265–286. https://doi.org/10.3897/neobiota.106.167149
La caña invasora puede crear condiciones que favorecen el desarrollo de los mosquitos
El estudio analiza si la sustitución del carrizo autóctono (Phragmites australis) por la caña invasora (Arundo donax) puede incrementar el riesgo de proliferación de mosquitos. En concreto, investiga cómo los cambios en el tipo de hojarasca, un recurso crítico en los ecosistemas de agua dulce, afecta al desarrollo de las larvas de mosquito común Culex pipiens cambiando las propiedades físicas y químicas del agua y las comunidades de microorganismos asociados.
El objetivo es entender si los efectos de la planta invasora pueden transmitirse a lo largo de la red trófica microbiana y acabar favoreciendo el desarrollo de las larvas de mosquito en ausencia de depredadores naturales como los peces.
Área de estudio: Delta del Llobregat
El estudio se llevó a cabo mediante microcosmos acuáticos de laboratorio de un litro, con diferentes proporciones de hojarasca de caña invasora y carrizo autóctono: 0, 25, 50, 75 y 100% de caña invasora. En total, se utilizaron diez réplicas para cada una de las combinaciones, además de controles sin hojarasca.
La hojarasca se recogió en junio de 2022 en tres canales del Delta del Llobregat, en el noreste de Cataluña, intentando que caña y carrizo crecieran en condiciones ambientales similares. Los microcosmos se inocularon con agua procedente de tres balsas cercanas para establecer una comunidad microbiana natural. Después de 15 días de desarrollo de la comunidad microbiana, se introdujeron 20 larvas de primer estadio de mosquito común por microcosmos.
Antes y después del desarrollo de las larvas se analizaron las comunidades de microeucariotas (como flagelados, ciliados, amebas y micrometazos) y se midieron diferentes parámetros físico-químicos del agua, como las concentraciones de nutrientes y de elementos químicos que pueden ser tóxicos como son los metales tipo cobre. En el caso de los mosquitos, se registraron el número de pupas, su masa, el tiempo necesario para llegar a la fase de pupa y la proporción de hembras porque son las que pican y causan molestias a los humanos.
La proporción de hojarasca de caña invasora modificó de forma significativa tanto las comunidades microbianas como el desarrollo de las larvas de mosquito común.
- La caña alteró a las comunidades de microeucariotas. A medida que aumentaba la proporción de hojarasca de caña invasora, aumentaban la densidad total y la riqueza taxonómica de los microeucariotas. También cambiaba la composición de la comunidad, especialmente en lo que se refiere a los flagelados, los ciliados planctónicos y los micrometazoos.
- Los cambios aparecían incluso con una baja proporción de caña. Las respuestas de varios grupos de microeucariotas aumentaban hasta que la caña invasora alcanzaba aproximadamente el 25% de la hojarasca, y después tendían a estabilizarse.
- La caña favoreció el desarrollo de las larvas de mosquito. Los microcosmos con caña invasora produjeron más pupas y más pesadas, mientras que el tiempo medio necesario para llegar a la fase de pupa se redujo. Por el contrario, la proporción de hembras no se vio afectada por la proporción de caña.
- El cambio estuvo especialmente marcado a partir del 25% de caña invasora. Los efectos sobre el número de pupas y el tiempo de desarrollo fueron pronunciados ya cuando un 25% de la hojarasca correspondía a la planta invasora. La masa de las pupas, sin embargo, aumentó progresivamente con la proporción de caña invasora.
- La calidad del agua tuvo un papel destacado. La hojarasca de caña invasora modificó la composición iónica del agua respecto de carrizo autóctono. Los modelos indicaron que las características físico-químicas del agua explicaban mejor el desarrollo de los mosquitos que las densidades de microeucariotas medidas al final del experimento.
- Los microeucariotas también intervienen en esta respuesta. Los flagelados y las amebas mostraron asociaciones significativas con algunos de los rasgos del desarrollo de los mosquitos, lo que apunta a una respuesta ecológica que conecta la hojarasca, la química del agua, las comunidades microbianas y las larvas.
En los controles sin hojarasca, todas las larvas de mosquito murieron, lo que confirma el papel de la hojarasca como recurso que sostiene la red trófica microbiana de la que dependen las larvas en este experimento.
El estudio muestra que la sustitución del carrizo autóctono por la caña invasora puede desencadenar una cascada de efectos ecológicos con potenciales repercusiones para la salud humana: la descomposición de la hojarasca de caña invasora modifica las condiciones físico-químicas del agua y las comunidades de microeucariotas, y estos cambios favorecen el desarrollo de las larvas de mosquito común.
Un aspecto especialmente relevante para la gestión es que no es necesaria una sustitución completa de la vegetación autóctona para que aparezcan efectos detectables. El estudio identifica cambios en el desarrollo de los mosquitos ya con un 25% de hojarasca de caña invasora. Esto refuerza la importancia de detectar y actuar de forma temprana sobre las poblaciones de caña invasora, especialmente en ambientes acuáticos muy urbanizados, contaminados, y con falta de poblaciones significativas de depredadores naturales de mosquitos como los peces.
Los autores proponen priorizar la eliminación inicial de caña invasora en las zonas invadidas y la restauración con vegetación autóctona como el carrizo, o la especie nativa que corresponda, empezando desde cabecera hasta desembocadura. Además, dado que los impactos de las especies invasoras dependen, a menudo, de las condiciones ambientales y de las especies acompañantes en el ecosistema invadido, los investigadores señalan la necesidad de investigar cómo estos condicionantes pueden modificar los efectos ecológicos de la caña.
Por tanto, los resultados aportan una perspectiva útil para la gestión de las zonas de ribera: el control de las especies vegetales invasoras puede tener efectos que van más allá de la conservación de la vegetación y la biodiversidad, y pueden incidir también en procesos ecológicos relacionados con la calidad del agua y el desarrollo de vectores.