Drenajes verdes para gestionar el agua de lluvia en las ciudades mediterráneas
Durante 2025, Naturalea ha colaborado en un proyecto para diseñar cunetas verdes adaptadas al clima mediterráneo con el objetivo de crear sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS) que funcionen sin necesidad de riego y que permitan dar solución a los principales impactos ambientales derivados de la escorrentía superficial. El proyecto se financia a través del programa europeo MULTICLIMACT y cuenta con la colaboración de investigadores del CEAB-CSIC y de la Universidad de Barcelona.
Cunetas verdes o franjas de bioretención (bioswales)
El proyecto, desarrollado en el laboratorio experimental del Urban River Lab, en Montornès del Vallès, estudia nuevos diseños de cunetas verdes (o franjas de bioretención) para la gestión urbana del agua de escorrentía. Se trata de infraestructuras verdes formadas por canales lineales cubiertos de vegetación, con un sustrato drenante que facilita la infiltración del agua en el suelo. Están diseñadas para gestionar la escorrentía procedente de grandes superficies impermeables, como carreteras o áreas de estacionamiento, y por ello requieren suelos específicos que permitan retener e infiltrar el agua de forma adecuada.
Los tres grandes objetivos de estos sistemas urbanos de drenaje son:
• Mejorar la calidad del agua de lluvia a través de la actividad de los microorganismos del suelo.
• Fomentar la autosuficiencia del sistema con especies vegetales autóctonas de bajo mantenimiento, de modo que el ecosistema resultante pueda funcionar sin necesidad de riego.
• Combatir el fenómeno de la isla de calor en calles y plazas gracias a la selección de especies vegetales capaces de reducir la temperatura ambiental.
Impactos de la escorrentía urbana
La escorrentía urbana procedente de la lluvia tiene la capacidad de arrastrar ciertos contaminantes (aceites, excrementos, polvo, hidrocarburos o pesticidas, entre otros) presentes en la superficie de aceras, pavimentos o tejados.
En Cataluña, la escorrentía urbana libera cada año 134 millones de m³ de aguas contaminadas que desembocan en el mar, ríos o embalses. Esto provoca una afectación a la biodiversidad de la zona y un impacto directo en la salud de las personas.
Por este motivo, una correcta gestión de la escorrentía superficial urbana es clave para asegurar la disponibilidad de agua en las ciudades, mantener a raya las inundaciones durante episodios de lluvias intensas y garantizar el buen estado ambiental de ríos y embalses. En este contexto, es primordial poder filtrar y retener, como mínimo, los primeros 12 mm de agua de lluvia, aunque idealmente se trabaja para que sean los primeros 20 mm.
Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN)
Naturalea propone aplicar soluciones basadas en la naturaleza para gestionar el agua de lluvia en las ciudades: en lugar de evacuarla directamente hacia el alcantarillado, estas soluciones favorecen que una parte del agua se infiltre en el suelo o se retenga temporalmente, tal como ocurre en los ecosistemas naturales gracias a la vegetación y a las raíces. Este conjunto de técnicas se conoce como sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS) y tiene como objetivo reducir los caudales de escorrentía, disminuir la contaminación asociada al arrastre de partículas en suspensión y disponer de agua en el espacio urbano.
Una de las funciones principales de los SUDS es favorecer la infiltración del agua en el suelo a través de la vegetación urbana en rotondas, aparcamientos ajardinados, parterres entre vías o cubiertas verdes. Otras funciones incluyen conducir y aprovechar la escorrentía, retener temporalmente los caudales para reducir el riesgo de inundaciones y reutilizar el agua para el riego u otros usos urbanos.
Además, muchas de estas actuaciones contribuyen a renaturalizar el espacio urbano, ya que crean nuevos hábitats, incrementan el valor ecológico de la ciudad y mejoran la calidad de vida de las personas.
Cada vez hay más conciencia de la necesidad de promover ciudades más sostenibles donde el verde tenga un papel central. Por ello, las actuaciones basadas en la naturaleza representan un paso adelante en el diseño de un nuevo modelo de ciudad, más resiliente a nuestro clima y más respetuoso con el medio ambiente.