Referencia

Lloret, F., Hurtado, P., Espelta, J.M. et al. ORF, an operational framework to measure resilience in social–ecological systems: the forest case study. Sustain Sci (2024)

Autoras/es

Francisco Lloret, Pilar Hurtado, Josep Maria Espelta, Luciana Jaime, Laura Nikinmaa, Marcus Lindner & Jordi Martínez-Vilalta

Ficha elaborada por

8 pasos para clarificar y evaluar la resiliencia de los bosques

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Gràfic de l'estudi sobre la resiliència dels boscos
2024
Objetivos

Presentar un marco operativo para trabajar la resiliencia (ORF son sus siglas en inglés) con el objetivo de evaluar los sistemas socioecológicos, como podrían ser los bosques. Concretamente, el estudio busca estandarizar y clarificar la terminología de la “resiliencia”, así como facilitar su medida a través de identificar diversos elementos clave en los contextos forestales. Así, cualquier gestor o gestora podrá seguir los 8 ORF desgranados y aplicarlos en su caso de estudio.

Métodos básicos

Para validar los elementos del marco operativo de resiliencia (ORF), se ha realizado una investigación bibliográfica sistemática utilizando la literatura científica reciente (2000-2022) sobre resiliencia en los bosques.

 Del total de 453 estudios revisados, 399 se centraron principalmente en aspectos ecológicos de los ecosistemas forestales, mientras que 56 trataron aspectos socioeconómicos relacionados con los bosques. Estos estudios se pusieron bajo la lupa de los ORF y se buscó la presencia de sus elementos, registrando además las categorías consideradas para cada elemento. ¿Cuáles son los ORF? Se han seleccionado 8 en concreto que es necesario seguir más estrictamente y aquí los tenemos:

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  • (1) Enfoque de la resiliencia. El ORF se basa en tres enfoques principales: ingeniería, ecológica y social-ecológica. Cada una de ellas enfatiza diferentes aspectos. Por un lado, la ingeniería se centra en mecanismos de recuperación rápida frente a disturbios conocidos. Por otro lado, la resiliencia ecológica considera dinámicas no lineales y cambios abruptos en estados. Por último, la social-ecológica aborda cómo las decisiones humanas afectan a la capacidad del sistema para adaptarse o transformarse ante cambios.
  • (2) ¿Resiliencia de qué? Éstas son medidas cuantitativas que describen características y rendimiento del sistema social-ecológico, como la biodiversidad, producción de servicios ecosistémicos, y resiliencia a las perturbaciones. Pueden variar desde escalas locales hasta regionales, siendo esenciales para entender cómo el sistema responde a perturbaciones y a otros factores de estrés.
  • (3) Identificación y descripción de los regímenes de perturbación y factores de estrés potenciales. Incluyen cambios ambientales o socioeconómicos intensos que afectan al sistema. Pueden ser momentáneos (perturbaciones) o graduales (estresores), y su naturaleza y frecuencia afectan cómo escoger el enfoque de la resiliencia y la evaluación de su impacto en el sistema de estudio.
  • (4) Estado de referencia y reconocimiento de su escala espacial y temporal. Debe definirse cuándo y dónde opera la resiliencia en el sistema. Las escalas temporal y espacial son cruciales porque influyen en cómo se manifiestan y gestionan las perturbaciones y estresores, así como en los mecanismos de recuperación y adaptación del sistema.
  • (5) Medida de la resiliencia mediante la aplicación de métricas adecuadas. Son herramientas para comparar variables del sistema observado con su estado de referencia. Estas métricas pueden ser cualitativas o cuantitativas y varían en función del enfoque de resiliencia y las características específicas del sistema evaluado.
  • (6) Identificación de predictores de resiliencia y co-impulsores, y evaluación de sus efectos. Son los factores modificables que influyen en la capacidad del sistema para absorber perturbaciones y estresores. Identificar a estos predictores permite desarrollar estrategias de gestión que mejoren la resiliencia del sistema, como la diversidad funcional en los bosques o la conectividad del hábitat. También existen factores que influyen en la resiliencia, pero no son directamente gestionables para mejorarla. Incluyen condiciones climáticas locales, legados históricos de uso del suelo y políticas nacionales que establecen límites al funcionamiento del sistema. Los co-impulsores interactúan con los predictores de resiliencia y moldean el contexto en el que operan las estrategias de gestión.
  • (7) Priorizaciones de predictores clave de resiliencia o combinación de conjuntos de éstos.
  • (8) Evaluaciones integradoras de la resiliencia que tienen en cuenta las distintas sinergias entre las variables del sistema.
Resultados principales

De los 453 estudios analizados, se ha podido comprobar que aplicando estos 8 ORF a nivel internacional:

  1. La mayoría de los estudios ecológicos (74%) utilizan un enfoque de resiliencia de ingeniería, mientras que un 26% aborda la resiliencia ecológica, que incluye estabilidad, umbrales, transiciones y trayectorias hacia estados alternativos.
  2. Las variables y metodologías en estudios ecológicos y socioeconómicos se reconocen en un 90% de los estudios ecológicos y en un 62.5% de los socioeconómicos. Las perturbaciones se describen en aproximadamente un 80% de ambos tipos de estudios, destacando su clima (particularmente episodios extremos como sequías), incendios forestales y gestión intensiva en estudios ecológicos, y presiones sociopolíticas y económicas en los socioeconómicos.
  3. La metodología para evaluar la resiliencia se explica en casi todos los estudios (~98%). Sin embargo, las métricas cuantitativas para comparar el sistema afectado con el estado de referencia se utilizan en un 78% de los estudios ecológicos y sólo en un 15% de los socioeconómicos.
  4. Los predictores de resiliencia se han identificado en un 85% de los estudios ecológicos y en un 89% de los socioeconómicos. En los estudios ecológicos, los predictores suelen relacionarse con la estructura, función y composición del bosque, mientras que en los socioeconómicos están relacionados con prácticas de gestión, planificación y gobernanza. Por lo que respecta a los co-impulsores, se identifican en un 92% de los estudios ecológicos, pero sólo en un 19% de los socioeconómicos.
  5. Los estudios ecológicos prefieren la comparación estadística entre el sistema afectado y el estado de referencia, utilizando métricas que distinguen diferentes componentes de la resiliencia (resistencia y recuperación). Por el contrario, los estudios socioeconómicos basan sus estimaciones de resiliencia en bibliografía o cuestionarios y entrevistas, utilizando menos medidas cuantitativas y más análisis cualitativos.
  6. Existen gaps y áreas subestimadas: hay una carencia de estudios que aborden explícitamente la resiliencia de los servicios ecosistémicos, a pesar de su importancia para conectar el funcionamiento del ecosistema y las demandas sociales. Otro tema a destacar es que se subestima la resiliencia forestal que se relaciona con mortalidad por patógenos y plagas, y se enfoca más en impactos directos a corto plazo en lugar de la recuperación a largo plazo. También se detecta cierta escasez de metodologías experimentales y un uso limitado de simulaciones de modelos para estudiar resiliencia forestal. Por último, existe un bajo número de estudios teóricos y metaanálisis, lo que indica un área de conocimiento que necesita más desarrollo y comprensión sistemática.
Conclusiones

Este trabajo supone un antes y un después en la comprensión profunda del término resiliencia forestal y traza un camino que puede servir de pistoletazo de salida para muchas zonas naturales que deseen conocer y evaluar este parámetro en su sistema. Con esta radiografía de los 8 ORF se podrán ofrecer propuestas de gestión más cuidadosas, responsables y efectivas.

Además, este mismo trabajo ya demuestra que si se aplican los 8 ORF a bosques de todo el mundo, encontramos que la mayoría de los estudios ecológicos utiliza un enfoque de resiliencia de ingeniería y que, entre otros, existen áreas subestimadas y gaps de conocimiento, como los relacionados con los servicios ecosistémicos que proporcionan los entornos forestales.