Referencia
Illa, E., Pérez-Haase, A., Brufau, R. & Font, X. (2022) Living on the edge: Plant diversity in the Iberian chionophilous vegetation. Applied Vegetation Science, 25, e12701. Available from: https://doi.org/10.1111/avsc.12701
Autoras/es

Illa Bachs, Estela; Pérez Haase, Aaron; Brufau Moyano, Rainer; Font Castell, Xavier

Ficha elaborada por

Vegetación al límite: convivir con la nieve en las altas montañas del sur de Europa

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Neu a la serralada cantàbrica
2022
Objetivos

En este trabajo queremos discernir cuál es la riqueza total de especies y la riqueza de especies características de congestera (lugares donde la nieve se derrite más tarde una vez entrado el verano), tanto en los diferentes grupos de vegetación ligados a una larga duración de la nieve como en las diferentes regiones de alta montaña ibéricas, y analiza qué grupos representan actualmente, y en un futuro próximo, un refugio para las plantas especialistas de congestera.

Métodos básicos

Las congesteras son espacios de dimensiones generalmente reducidas y diseminados por las altas montañas, se encuentran una serie de especies, relictos glaciares de épocas más frías, que encuentran refugio. Estas especies, dependientes de la duración de la nieve, son muy sensibles al cambio climático, que conlleva temperaturas más elevadas y una fundición más temprana. Conviviendo con la vegetación de las congesteras, pero ya en zonas con un período vegetativo más largo y con una distribución más amplia en las altas montañas, encontramos prados alpinos largamente innivados (o quionófilos), cuyas plantas pueden acabar colonizando en un futuro cercano estas áreas rigurosamente de congestera gracias a las nuevas condiciones climáticas previstas.

Zona de estudio: Pirineos orientales, centrales y occidentales; cordillera Cantábrica; Sistema Central y Sierra Nevada

Se ha hecho una recopilación de los inventarios pertenecientes a las diferentes asociaciones de vegetación de congestera y de prados quionófilos de las altas montañas ibéricas publicados en la base de datos SIVIM, a los que se han añadido algunos cientos de propios e inéditos. Todos ellos se han georeferenciado con gran precisión, obteniendo diversas variables climáticas de cada punto a partir de atlas climáticos digitales.
Para ver qué grandes grupos de vegetación ligada a la duración de la nieve se encuentran en la Península Ibérica, se han aplicado técnicas de agrupación no jerárquicas sobre los 1002 inventarios obtenidos, en los que se agrupan en función de su parecido florístico. Para cada uno de los grupos de vegetación resultantes, y también para cada una de las regiones geográficas consideradas, se ha analizado su riqueza en función del esfuerzo de muestreo, tanto en lo que se refiere al conjunto de especies presentes como a las especies características de congestera.

Resultados principales

La clasificación más robusta incluye 8 grupos, 4 correspondientes a distintos tipos de vegetación de congestera, y 4 a prados quionófilos. De éstos, 7 están presentes en los Pirineos, que también es la cordillera donde encontramos más riqueza, tanto de especies totales como de especies características de ambientes de congestera, que son especialmente abundantes en los Pirineos orientales y centrales. En cambio, Sierra Nevada y el Sistema Central representan localidades extremas para estos grupos de vegetación y las especies que son características, siendo las más pobres en ambos casos. Este hecho se relaciona por un lado con el aislamiento geográfico de estos últimos sistemas montañosos, y por otro lado con las condiciones climáticas severas para la vegetación de alta montaña que se dan durante los meses de verano, con un período de sequía muy limitante para la vegetación.
En cuanto a los prados quionófilos, se observa cómo, a excepción de los prados alpinos dominados por Nardus stricta de las montañas del centro y sur de la península ibérica, en el resto de grupos de prado se encuentra una proporción importante de las especies de congestera, aunque algunas de ellas presentan frecuencias bastante bajas.

Conclusiones

En un contexto hipotético de desaparición de las congesteras en las altas montañas ibéricas, un contingente de las especies que son características encontrarán refugio en los prados quionófilos de la cordillera Cantábrica y sobre todo de los Pirineos, donde parece que podrán convivir, como mínimo durante cierto tiempo, con las plantas de los prados alpinos.
Por el contrario, estas especies se encuentran en una situación de gran fragilidad en las montañas del centro y sur de la Península Ibérica, donde actualmente se encuentran en poco número y sólo en los ambientes de congestera que todavía quedan, ya que los prados largamente innivados de estos sistemas montañosos, con las condiciones actuales y previstas, no ofrecen refugio para ellas.

De esta forma, se evidencia de nuevo la necesidad de una buena gestión y planificación de las zonas de alta montaña para asegurar la conservación de zonas de congestera.