I. Torre, T. Pulido, M. Vilella, M. Díaz. Mesocarnivore distribution along gradients of anthropogenic disturbance in Mediterranean landscapes. Diversity, 14(2),133, https://doi.org/10.3390/d14020133
¿Qué mesocarnívoros salvajes son más frecuentes en paisajes antropizados?
Estudiar cómo las especies más comunes de mesocarnívoros salvajes aprovechan espacios naturales altamente modificados por los humanos y valorar qué características de estos ambientes influyen más en la estructura de la comunidad de carnívoros.
El estudio se ha llevado a cabo en los Parques del Foix y del Garraf durante el año 2019, mediante el establecimiento de 16 estaciones de seguimiento: ocho en cada parque, separadas por más de 1 km. Cada estación consistía en un transecto de aproximadamente 750 m de largo, donde se instalaban cuatro cámaras de fototrampeo durante cinco días, dos con atrayente y dos sin, en posición alterna.
En total, se muestrearon seis transectos forestales, seis matorrales y cuatro zonas cultivadas en dos períodos, en verano y en invierno. A partir del número de contactos e historiales de captura de cada especie, se analizó cómo la composición del paisaje podía afectar a la presencia y abundancia de los mesocarnívoros.
La colocación de atrayente frente a la cámara incrementa la detectabilidad de todas las especies de mesocarnívoros en períodos cortos de muestreo. El carnívoro más detectado ha sido el zorro, seguida por la garduña, el tejón y la jineta.
La riqueza de mesocarnívoros es mayor en espacios cubiertos por vegetación natural (bosques y matorrales) que en cultivos. Esto se debe a que algunas de las especies, como la garduña o la jineta, frecuentan poco los espacios abiertos.
En paisajes caracterizados por incendios recurrentes, las áreas boscosas marginales favorecen la presencia de mesocarnívoros salvajes, aunque éstas estén situadas cerca de pequeños núcleos urbanos y, por tanto, sometidas a una alta presión antrópica.
En los Parques del Foix y el Garraf encontramos una gran parte de la superficie cubierta por espacios abiertos (sobre todo matorrales). En esta tipología de espacios naturales, los bosques pueden ser una importante fuente de refugio para los mesocarnívoros salvajes. Por tanto, velar por la conservación de los fragmentos de bosque como zonas con una diversidad paisajística relativamente más elevada que el entorno, puede ser beneficioso para las especies que ocupan la parte alta de la red trófica.